Hubo un tiempo en que el Lago di Tovel, escondido en la Val di Tovel del Trentino, se teñía de rojo sangre cada verano. No era una leyenda. No era un truco de la luz. Era un fenómeno natural documentado, repetido año tras año durante siglos, que dejaba las aguas del lago del color de vino tinto durante semanas enteras. Los lugareños lo llamaban simplemente il lago rosso. Científicos de toda Europa viajaban a estudiarlo. Y en 1964, sin previo aviso, el fenómeno desapareció para siempre.
Hoy el Lago di Tovel es uno de los lagos alpinos más bonitos y menos visitados del norte de Italia: aguas azul-verdosas, transparentes hasta el fondo, rodeadas por las cumbres calcáreas de las Dolomitas de Brenta. Casi ningún turista español lo conoce. Y eso, en este caso, es una ventaja enorme.
La historia del lago rojo: un fenómeno único en el mundo
Las primeras referencias escritas al enrojecimiento del Lago di Tovel datan del siglo XVI, aunque la tradición oral lo sitúa mucho antes. Cada verano, generalmente entre julio y agosto, las aguas pasaban de su color habitual a un rojo intenso que podía durar de días a semanas. El espectáculo era tan extraordinario que atrajo a naturalistas, pintores y curiosos de toda Europa durante siglos. En el siglo XIX ya era un destino turístico por derecho propio, famoso en toda Italia por este único fenómeno.
Las leyendas locales hablaban de batallas medievales cuya sangre había empapado el fondo del lago. Otros atribuían el color a minerales volcánicos o a alguna corriente subterránea misteriosa. La verdad resultó ser igualmente fascinante, aunque de naturaleza microscópica.
La ciencia detrás del lago rojo: Glenodinium sanguineum
El responsable del enrojecimiento era una microalga unicelular llamada Glenodinium sanguineum (también clasificada como Tovellia sanguinea en su honor). Este dinoflagelado producía un pigmento rojo intenso —la peridina— como mecanismo de protección frente a la radiación ultravioleta.
- En condiciones óptimas, la alga se reproducía masivamente formando floraciones que teñían el lago entero.
- El fenómeno requería una combinación muy precisa: temperatura, intensidad de luz, estratificación térmica del agua y ausencia de mezcla turbulenta.
- El lago, situado en un valle cerrado con poca circulación de aire, mantenía durante el verano una capa superficial cálida y estable: el hábitat perfecto para la alga.
- La especie Tovellia sanguinea fue descrita científicamente a partir de muestras del lago y hoy lleva su nombre en el nombre científico.
Por qué desapareció el fenómeno en 1964
La respuesta es sencilla en su forma y compleja en sus consecuencias: una pequeña presa. En 1964 se construyó una obra hidráulica en la salida del lago que elevó el nivel del agua aproximadamente dos metros. El objetivo era regular el caudal del río que abastecía a los municipios del valle.
Esos dos metros cambiaron todo. Al elevar el nivel, aumentó el volumen total de agua y cambió la proporción entre la capa superficial cálida y las capas frías del fondo. La estratificación térmica que Glenodinium sanguineum necesitaba para florecer dejó de formarse con la intensidad suficiente. El lago se volvió más homogéneo en temperatura, más mezclado. Las condiciones exactas que durante siglos habían alimentado el fenómeno desaparecieron.
El verano de 1964 fue el último en que el lago se tiñó de rojo. En los años siguientes, los investigadores de la Universidad de Trento confirmaron la relación causa-efecto y documentaron la desaparición progresiva de la población de la microalga. Desde entonces, varias iniciativas científicas han intentado entender si el fenómeno podría recuperarse de forma natural, pero más de seis décadas después, el lago rojo sigue siendo historia.
El Lago di Tovel hoy: un rincón del Parque Adamello Brenta
Lo que quedó tras la desaparición del fenómeno es un lago alpino de una belleza tranquila y sin artificios. Sus aguas son hoy de un azul-verdoso cristalino, con una visibilidad que en los meses de mayor transparencia supera los diez metros. Está integrado dentro del Parque Natural Adamello Brenta, el mayor parque protegido del Trentino con sus 620 km² de superficie, y uno de los pocos territorios de los Alpes italianos donde todavía existe una población de osos pardos.
El valle que conduce al lago —la Val di Tovel— es un cañón estrecho y boscoso que en temporada baja permanece casi completamente vacío. El contraste con los lagos más famosos de los Dolomitas del norte (Braies, Carezza, Fedaia) es radical: allí hay colas, aparcamientos desbordados y decenas de autocares. Aquí, incluso en agosto, el lago mantiene una calma que se ha vuelto excepcional en los Alpes italianos.
Rutas de senderismo desde el lago
| Ruta | Distancia | Desnivel | Dificultad |
|---|---|---|---|
| Sendero perimetral del lago | 4 km (circular) | ~80 m | Fácil |
| Lago → Rifugio Tovel | 2 km (ida) | ~350 m | Moderada |
| Lago → Rifugio Croz dell'Altissimo | 6,5 km (ida) | ~900 m | Media-alta |
| Val di Tovel → Lago (desde Tuenno) | 8 km (ida) | ~700 m | Moderada |
El sendero perimetral del lago es el más popular y está al alcance de cualquier persona sin experiencia en montaña. Sigue la orilla con vistas constantes al agua y a las paredes rocosas de las Dolomitas de Brenta. El Rifugio Croz dell'Altissimo, en cambio, es para quienes quieren ganarse las vistas: desde allí, el lago aparece abajo como una joya verde incrustada en el bosque.
Cómo llegar: desde Trento y desde Madonna di Campiglio
Desde Trento, la ruta más directa en coche sigue la SS43 hasta Cles (unos 40 km), luego hacia Tuenno y desde allí sube por la carretera de la Val di Tovel hasta el lago. El trayecto total desde Trento es de aproximadamente 1 hora y 15 minutos.
Desde Madonna di Campiglio, el lago está a unos 50 minutos en coche, lo que lo convierte en una excursión muy natural si ya estás en esa zona. La combinación Madonna di Campiglio + Lago di Tovel es una de las mejores formas de aprovechar el Trentino occidental en un mismo viaje.
Por qué casi ningún turista español va al Lago di Tovel
La respuesta corta es la geografía turística. Los Dolomitas que aparecen en las guías españolas son casi siempre los del Alto Adigio: Cortina d'Ampezzo, Tre Cime di Lavaredo, Lago di Braies, Alpe di Siusi. Son destinos extraordinarios, pero llevan décadas acumulando turismo masivo. El Trentino, justo al lado, es otra historia.
La Val di Tovel no aparece en prácticamente ninguna guía de viajes en español. No tiene perfil en Instagram con millones de etiquetas. No hay agencias de viajes que la incluyan en sus paquetes de los Dolomitas. Y el lago, sin el fenómeno del enrojecimiento que lo hizo famoso en el siglo XIX, perdió gran parte de su visibilidad mediática. El resultado es que hoy puedes caminar por su orilla en agosto sin encontrar ni una docena de personas. En los Dolomitas, eso es casi un milagro.
Preguntas frecuentes sobre el Lago di Tovel
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