La Marmolada es la montaña más alta de los Dolomitas y, en muchos sentidos, la más singular. Su cima, Punta Penia, alcanza los 3.343 metros sobre el nivel del mar. Pero la razón por la que la Marmolada ocupa un lugar aparte en el imaginario alpino no es solo su altitud: es el único macizo de los Dolomitas que tiene un glaciar de escala alpina, una lengua de hielo que en 1900 cubría más de 7 km² y que hoy, reducida a menos de 1,5 km², es el termómetro más visible y más dramático del cambio climático en los Alpes italianos.

Desde Malga Ciapela (1.446 m), en el fondo del valle de Rocca Pietore, tres tramos sucesivos de teleférico te elevan en poco más de 20 minutos hasta Punta Rocca (3.265 m), la estación superior del sistema y el punto más alto de los Dolomitas al que puede acceder cualquier visitante sin necesidad de crampones ni cuerda. En los días despejados, la panorámica desde la plataforma de observación abarca desde el mar Adriático hasta los Alpes bávaros: 400 kilómetros de horizonte en todas las direcciones.

La Marmolada es también una montaña que encierra capas de historia inesperadas. Bajo el hielo que hoy se derrite a ojos vista duerme una de las obras de ingeniería más insólitas de la Primera Guerra Mundial: una ciudad entera excavada en las entrañas del glaciar, con túneles, dormitorios, cocinas y hasta una capilla, construida por soldados austrohúngaros para sobrevivir en uno de los frentes más extremos y olvidados de la Gran Guerra. A medida que el glaciar retrocede, esa ciudad emerge.

3.343 m
Cima de Punta Penia (máxima)
3.265 m
Altitud de Punta Rocca (teleférico)
80%
Glaciar perdido en 100 años
3 tramos
Teleférico desde Malga Ciapela
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El teleférico de la Marmolada — cómo subir

El punto de partida es Malga Ciapela, un pequeño núcleo en el municipio de Rocca Pietore, en el corazón de la provincia de Belluno. A 1.446 metros de altitud, el parking es amplio y la estación inferior del teleférico está a pocos pasos. La carretera de acceso, la SS641, conecta Malga Ciapela con Arabba por el norte y con Alleghe por el sur.

El sistema de teleférico se divide en tres cabinas consecutivas. La primera te lleva desde Malga Ciapela hasta Serauta (2.950 m), donde se puede hacer parada. La segunda cabina sube desde Serauta hasta Punta Rocca (3.265 m), la estación final. El ascenso total dura unos 20 minutos y el desnivel superado es de más de 1.800 metros verticales, uno de los mayores recorridos en teleférico de los Alpes orientales.

En cuanto a los precios, el billete de adulto de ida y vuelta hasta Punta Rocca ronda los 35-45 euros en temporada alta (los precios se actualizan cada temporada y conviene revisar la web oficial antes del viaje). Existen tarifas reducidas para niños y grupos. El teleférico de Serauta puede comprarse por separado si solo se quiere ascender al nivel intermedio.

La temporada de apertura es generalmente de julio a mediados de septiembre, aunque el calendario exacto varía en función de las condiciones meteorológicas y del estado del glaciar. Desde 2022, el teleférico no opera en temporada invernal con fines de esquí: las pistas sobre el glaciar fueron cerradas de forma permanente ese año por razones medioambientales, ante el deterioro irreversible de la capa de hielo.

Información práctica El teleférico puede cerrarse sin previo aviso por viento fuerte, niebla o tormenta, incluso en pleno verano. Consulta siempre el estado de apertura en marmolada.com la mañana de tu visita. En días de alta afluencia (fines de semana de agosto) puede haber esperas de 30-60 minutos en la cola. Llegar a primera hora —apertura habitual a las 8:30 h— es la mejor estrategia.

La vista desde Punta Rocca — qué se ve exactamente

La plataforma de observación exterior de la estación superior de Punta Rocca ofrece lo que probablemente sea la panorámica más amplia de todo el arco alpino oriental accesible sin escalar. A 3.265 metros, por encima de la línea de las nubes bajas en los días estables, la vista se despliega en un giro de 360° que no encuentra obstáculo en ninguna dirección.

Hacia el norte y el oeste, el desfile de los grandes grupos de los Dolomitas: la Civetta, con su imponente pared noroeste, el Monte Pelmo, las Tre Cime di Lavaredo, el Gruppo del Sella, el Sassolungo y las Pale di San Martino. Más lejos, en días excepcionalmente claros, los picos de los Alpes de Ötztal y los Alpes bávaros en el horizonte norte. Hacia el sur, en las condiciones más favorables de visibilidad otoñal o en las primeras horas de la mañana tras una noche de bora, el Adriático brilla como una franja plateada sobre la llanura del Véneto.

En la estación superior hay también un museo dedicado a la historia del glaciar y a los episodios de la Primera Guerra Mundial en la Marmolada. La exposición combina fotografías históricas, equipamiento militar recuperado del hielo y material geológico que explica el comportamiento del glaciar. La visita merece la pena aunque el día esté cubierto y la vista exterior no sea excepcional.

Preparación imprescindible para subir a Punta Rocca

La temperatura en la estación superior puede ser 15-20°C inferior a la del fondo del valle. Con 35°C en Malga Ciapela, en Punta Rocca puede hacer 10-15°C y viento. Llevar ropa de abrigo no es opcional: una chaqueta cortavientos, un forro polar y guantes finos son el mínimo necesario en cualquier época del verano.

  • Calzado cerrado (las sandalias sobre la nieve/hielo son resbaladizas y peligrosas)
  • Gafas de sol de protección alta: la nieve y el hielo reflejan UV de forma intensa
  • Protector solar, incluso en días nublados
  • Agua y algo de comida: el bar de la estación superior puede tener cola larga
  • Tiempo recomendado de visita: 1,5-2 horas en la cima es suficiente para la mayoría
  • Algunas personas sienten un leve mareo o cansancio a 3.265 m si no están acostumbradas a la altitud; es normal y remite en pocos minutos de reposo
  • Si hay niebla o tormenta en la cima, el teleférico no sale: ten un plan alternativo para el día

El glaciar que desaparece — un documento de cambio climático en tiempo real

En el año 1900, el glaciar de la Marmolada tenía una superficie de 7 km² y un espesor medio de 80 metros. Era el glaciar más imponente de los Dolomitas y uno de los más grandes de los Alpes orientales. Hoy tiene menos de 1,5 km² de superficie y en algunos sectores el espesor no supera los 20 metros. Ha perdido más del 80% de su masa en un siglo, y el ritmo de retroceso se aceleró drásticamente a partir de la década de 1980.

Los glaciólogos italianos que monitorizan la Marmolada documentan año a año la retirada del frente glaciar: en los veranos más cálidos, el borde retrocede entre 25 y 40 metros en una sola estación. Las fotografías comparativas —1920 versus 2020, o simplemente 2000 versus 2020— tienen un impacto visual que ningún gráfico puede replicar: el hielo que en las fotos antiguas cubría laderas enteras hoy ha sido sustituido por roca desnuda y oscura.

El verano de 2022 marcó un punto de inflexión en la percepción pública del problema. El 3 de julio de 2022, un serac de grandes dimensiones —un bloque de hielo desestabilizado por el calor excepcional de ese verano— se desprendió de la zona próxima a Punta Rocca y barrió un grupo de alpinistas que ascendían por la vía normal. Once personas murieron. La catástrofe no fue un accidente de montaña ordinario: los expertos la describieron directamente como una consecuencia del cambio climático, dado que las temperaturas récord registradas ese año habían acelerado la fusión interior del glaciar, creando las condiciones para el derrumbe.

Los modelos climáticos actuales son unánimes en sus proyecciones: si la tendencia continúa al ritmo actual, el glaciar de la Marmolada podría desaparecer completamente antes de 2040. No se trata de un escenario de futuro lejano sino de una desaparición en curso que cualquier visitante que suba en teleférico puede documentar con sus propios ojos. El hielo que queda hoy en la Marmolada es probablemente el que verán los últimos turistas que puedan decir que estuvieron en un glaciar de los Dolomitas.

La ciudad de hielo de la Primera Guerra Mundial

Entre 1915 y 1917, el frente austro-italiano de la Gran Guerra trazó una de sus líneas más inverosímiles sobre la superficie del glaciar de la Marmolada. A más de 3.000 metros de altitud, en un entorno de ventiscas, temperaturas de -30°C y el peligro constante de avalanchas, los ejércitos de Austria-Hungría e Italia se batieron durante más de dos años por el control de la cima.

El ejército austrohúngaro desarrolló una solución de ingeniería que no tiene parangón en la historia militar: en lugar de construir trincheras sobre el glaciar —imposibles en el hielo— excavaron una red de túneles y galerías dentro del propio hielo. El sistema creció hasta convertirse en lo que los soldados llamaron la Eisstadt, la "ciudad de hielo": kilómetros de corredores subterráneos que conectaban dormitorios para miles de hombres, cocinas, almacenes de munición, enfermerías, puestos de mando y, según los testimonios de la época, incluso una capilla. La temperatura constante dentro del hielo —alrededor de -3°C— era inhóspita pero incomparablemente mejor que los -20°C o -30°C del exterior en pleno invierno.

La Eisstadt fue abandonada al final de la guerra y quedó literalmente congelada bajo el glaciar durante un siglo. Pero el retroceso del hielo en las últimas décadas ha ido devolviendo esos túneles a la superficie, metro a metro. Y con ellos emerge todo lo que quedó dentro: munición austriaca e italiana, cascos, botas, mantas, utensilios de cocina, cartas sin enviar. Y restos humanos: soldados de ambos ejércitos que murieron bajo el hielo —por avalanchas, por el frío o en combate— y que han permanecido conservados por el glaciar durante más de cien años. Los equipos de recuperación trabajan cada verano para identificarlos y devolverlos a sus países de origen.

El museo de la estación superior de Punta Rocca dedica una sección importante a este capítulo. Para quien quiera profundizar, el Museo della Grande Guerra en Cortina d'Ampezzo y el museo al pie del teleférico en Malga Ciapela ofrecen contexto adicional sobre el frente de la Marmolada. Es una historia que, combinada con la visita al teleférico, transforma lo que podría ser una excursión panorámica convencional en algo bastante más complejo y memorable.

El mejor horario para subir, cómo combinar con el Lago Fedaia y dónde alojarse

La visita a Punta Rocca da mucho más si se planifica bien. El mejor horario para subir en teleférico es entre las 8:30 y las 10:00 de la mañana: la luz es oblicua y espectacular, las nubes convectivas todavía no han subido desde el valle, las colas son mínimas y la temperatura en la cima es más llevadera que a mediodía. A partir de las 14:00 h, sobre todo en agosto, la probabilidad de que aparezca niebla o tormenta aumenta notablemente.

A escasos kilómetros de Malga Ciapela se encuentra el Lago Fedaia (2.057 m), el embalse artificial construido al pie del glaciar en los años cincuenta. La combinación Punta Rocca por la mañana y paseo por las orillas del Lago Fedaia por la tarde es uno de los mejores medios días que pueden hacerse en los Dolomitas orientales. El lago tiene el color verde-turquesa característico de los glaciares alpinos y el reflejo de la pared sur de la Marmolada sobre su superficie en las horas centrales del día es fotográficamente excepcional.

Desde Malga Ciapela es también muy sencillo llegar hasta el Passo Pordoi (2.239 m) en menos de 30 minutos en coche: es el paso de alta montaña más elevado de la ruta de los Dolomitas y un punto de acceso ideal para el Gruppo del Sella y las caminatas por las mesetas de alta montaña. La combinación Marmolada + Pordoi en un mismo día es perfectamente factible saliendo temprano.

En cuanto al alojamiento, la zona de Malga Ciapela ofrece pocas opciones directamente al pie del teleférico, pero Arabba (10 km al norte por el Passo Fedaia) y Alleghe (15 km al sur) son los dos núcleos más adecuados como base. Arabba es más alpino y orientado al esquí en invierno; Alleghe tiene el encanto de su lago y una oferta gastronómica más variada. Ambos tienen hoteles de dos y tres estrellas a precios muy razonables para los estándares de los Dolomitas.

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Preguntas frecuentes sobre Punta Rocca y la Marmolada

¿Cómo se llega a Punta Rocca en la Marmolada?
Se llega desde Malga Ciapela (1.446 m), en el valle de Rocca Pietore, provincia de Belluno. Desde allí salen tres tramos sucesivos de teleférico que en aproximadamente 20 minutos te depositan en la estación superior de Punta Rocca, a 3.265 metros de altitud. Malga Ciapela está a unos 30 km de Cortina d'Ampezzo y a unos 40 km de Arabba. En coche se accede por la SS641. No existe acceso en transporte público directo: lo más práctico es llegar en vehículo propio o en taxi desde los núcleos turísticos cercanos.
¿En qué época del año está abierto el teleférico de la Marmolada?
El teleférico opera generalmente entre julio y mediados de septiembre, en función de las condiciones de nieve y del estado del glaciar. Los horarios y fechas exactas varían cada año y se publican en la web oficial del teleférico (marmolada.com). Fuera de ese periodo, el acceso al glaciar no está disponible para el público general. Se recomienda consultar siempre la web oficial antes de planificar el viaje, ya que cierres por mal tiempo o mantenimiento son frecuentes.
¿Se puede esquiar en la Marmolada?
No. Las pistas de esquí sobre el glaciar de la Marmolada cerraron de forma permanente en 2022 por razones medioambientales, ante el acelerado retroceso del glaciar. El esquí sobre la Marmolada fue durante décadas una experiencia única en los Dolomitas —las únicas pistas glaciares de la región—, pero la reducción del hielo hizo la práctica insostenible. Las estaciones de esquí más cercanas son Arabba, integrada en el circuito Dolomiti Superski.
¿Por qué es peligrosa la Marmolada?
El peligro más documentado de la Marmolada es el desprendimiento de seracs, bloques de hielo que se forman cuando el glaciar se fractura al avanzar sobre terreno irregular. El 3 de julio de 2022 un serac de gran tamaño se desprendió de la cima y mató a 11 alpinistas. El calentamiento global acelera estos procesos porque el calor penetra en el interior del glaciar, creando bolsas de agua que desestabilizan el hielo. La Marmolada no es un destino de montañismo recreativo; las vías normales de escalada a Punta Penia están reservadas para alpinistas con experiencia y equipo adecuado.
¿Qué es la ciudad de hielo de la Marmolada?
La "ciudad de hielo" (en alemán, Eisstadt) fue un sistema de túneles y galerías excavado dentro del glaciar de la Marmolada por el ejército austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial. El frente austro-italiano discurrió literalmente a través del glaciar entre 1915 y 1917, y los soldados construyeron bajo el hielo dormitorios, cocinas, enfermerías, depósitos de munición y hasta una capilla. A medida que el glaciar retrocede por el cambio climático, estos túneles emergen a la superficie junto con municiones, equipamiento militar y restos humanos de soldados de ambos ejércitos que han permanecido congelados más de cien años.
Paco Mesa

Paco Mesa

Creador de La Guía Secreta de Dolomitas. Tras años recorriendo estos senderos, mi obsesión es ayudarte a planificar tu viaje evitando malas decisiones, optimizando tus tiempos y mostrándote las verdaderas Dolomitas.